Un llamado a soñar y a actuar en Esperanza para el Futuro 2018

en inglés / English

Por Jenny Castro

Traducción: Alex Naula, Cristina Rose Horst

(Iglesia Menonita de EE. UU./Red Menonita de Misión/Agencia Menonita de Educación) — Cerca de 70 pastores, líderes, directores, coordinadores, educadores, forjadores de cambio y otras personas vinculadas a la Iglesia Menonita de EE. UU. (MC USA, por sus siglas en inglés) se reunieron entre el 8 y el 11 de febrero en el Hyatt Regency Riverwalk Hotel de San Antonio, Texas, para la séptima conferencia anual de Esperanza para el Futuro (Hope for the Future, abreviado HFF). En HFF confluyen líderes de color de toda MC USA con el fin de explorar cómo obran el poder, el privilegio y el racismo en nuestra denominación.

Sue Park Hur

El encuentro fue encuadrado por aquellas palabras del Dr. Vincent Harding en un discurso al Congreso Mundial Menonita en 1967. Harding, un exmenonita, dijo: “Levántense, santos. Salgan de sus hogares, de sus grupos, de sus iglesias… Huyan de la conformidad al mundo y de la temerosa y ruidosa noche. Nada tienen que perder, salvo su vida, para ganar al mundo. Levántense, santos, emerjan y comiencen a marchar. El Maestro ya está en camino diciendo: ‘Yo soy el camino, síganme’”.

En este espíritu, se invitó a los participantes de HFFa imaginar juntos las posibilidades que tiene MC USA en este momento de la historia. Según Iris de León-Hartshorn, directora del trabajo de transformación por la paz y miembro del equipo de planificación de HFF, en los últimos tiempos la lucha por la justicia y la paz dentro de MC USA y en el mundo ha padecido contratiempos debido a que se han hecho habituales el divisionismo, la sospecha o desconfianza y el designar blancos de ataque.

“Junto con estos contratiempos, ha habido un resurgimiento de la confianza en los líderes dispuestos a apoyar a los vulnerables”, dijo de León-Hartshorn. “El mal no tendrá la última palabra mientras sigamos el ejemplo del amor de Cristo, caminando con los vulnerables aun hasta la muerte”.

Un llamado a soñar y a actuar

En los cuatro días que duró la conferencia, los participantes oyeron a cuatro oradores: Sue Park Hur, codirectora de ReconciliAsian, un centro de paz de Los Ángeles que capacita a líderes de comunidades coreanas y asiático-americanas para servir en formas que promuevan la unidad, la justicia y la paz; Glen Guyton, jefe de operaciones y director de planeamiento de convenciones de MC USA; el Dr. Juan Martínez, profesor de estudios hispanos y liderazgo pastoral en el Fuller Theological Seminary de Pasadena, California; y Chantelle Todman Moore, cofundadora e instructora principal de Unlock Ngenuity, en Filadelfia, Pensilvania.

Partiendo desde una variedad de puntos de vista, los oradores explicaron el trabajo que las personas de color hacen dentro de MC USA, en cuanto a la exploración de las Escrituras, investigaciones, poesías y materiales de historia y sociología, entre otras fuentes.

Park Hur desafió al grupo a imaginar y ponerle nombre a aquello que podemos crear juntos, en lugar de enfocar nuestro tiempo y energía en aquello a lo que nos oponemos. Retó a los participantes a ser cómplices valientes, al igual que las parteras egipcias que desafiaron al faraón en Éxodo 1.

“El éxodo de la esclavitud hacia la liberación comenzó con estas mujeres”, dijo Park Hur.

Basándose en Jeremías 22.1-3, Guyton se refirió al modo en que debemos trabajar para cambiar de manera eficaz los sistemas injustos.

Chantelle Todman Moore

“Para generar cambios en el sistema, es necesario examinarlo desde abajo hacia arriba”, dijo. De acuerdo a Guyton, al expresar la verdad ante el poder, debemos escuchar a Dios y asegurarnos de hablar con claridad, de modo que se nos pueda oír. Debemos hacer lo correcto, aun —y especialmente— cuando el costo es alto.

“Si el cambio tiene un costo, paguémoslo”, dijo Guyton.

El Dr. Juan Martínez comenzó con un dicho: la esperanza es la última que muere. Desafió a los participantes a “buscar esperanza en los sitios adecuados”, abandonar los modelos del cristianismo occidental y mirar a los márgenes.

“¿Qué podemos aprender sobre ser cristianos de la gente del Sur global?”, preguntó Martínez.

Hacia el final de la conferencia, Chantelle Todman Moore se refirió a los desacuerdos que el grupo enfrenta y desafió a sus integrantes a conformar una comunidad de amor.

“[Esta semana] vi cómo nos costaba entender lo que significa pertenecer  uno al otro como iglesia”, dijo. “Me pregunto si, en nuestra búsqueda de vivir el evangelio, sabemos el nombre de los demás y conocemos su historia”.

Todman Moore invitó a los participantes a verse realmente unos a otros, más allá de las etiquetas de la marginalización que a menudo usamos, para poder ver la humanidad de la otra persona.

Oraciones por el liderazgo

El viernes por la mañana, la sala de conferencias irrumpió en gritos, aplausos y aclamaciones luego de que MC USA emitiera un comunicado de prensa anunciando la decisión de designar a Guyton como director ejecutivo de MC USA, iniciando sus funciones el 1° de mayo. Guyton será el primer afroamericano en desempeñarse dentro de MC USA en ese rol.

“¿Quién tiene el aceite?”, preguntó un participante en voz alta mientras el grupo entero rodeaba a Guyton para orar por él.

“Que esto ocurriera en ese momento y en ese lugar fue asombroso”, dijo Guyton. “Fue maravilloso estar rodeado de amigos y líderes de toda MC USA, sentir el amor y recibir las oraciones de personas que he llegado a conocer a lo largo de 25 años dentro de la denominación”.

Grupos de afinidad

El viernes, se animó a los participantes a presentar temas que quisieran explorar en grupo, y luego se formaron los grupos de afinidad en torno a cada asunto.

Marisa Smucker, auxiliar de relaciones entre iglesias de la Red Menonita de Misión, participó en un grupo que analizó las interacciones culturales y el idioma entre las personas de color. El grupo conversó sobre los desafíos que participar en un encuentro como éste presenta para las personas cuyo primer idioma no es el inglés, considerando aquello que se pierde, así como las percepciones que no se llegan a compartir.

“Una cosa que me llamó la atención fue reconocer quiénes no estaban presentes y qué podríamos estar perdiéndonos por su ausencia”, dijo Smucker. “Esto fue significativo porque la experiencia de cada uno en EE. UU. es muy distinta, y las culturas de las que venimos siguen siendo parte de nosotros. ¿Cómo habría sido el encuentro si más asiáticos y nativos americanos hubieran estado presentes en la sala? ¿Qué hay de nuestros hermanos y hermanas de África —congoleños, keniatas, etíopes y otros?”.

Otros los temas abordados por los grupos de afinidad fueron: los preparativos y la respuesta a la designación de Guyton como director ejecutivo, la inmigración, la inclusión de personas LGBTQ y personas de color y Journey Forward, el proceso de renovación de MC USA para toda la denominación.

Elaboración de una carta profética

El sábado se invitó a las mesas de trabajo a entablar un diálogo y redactar un mensaje profético para MC USA en nombre de las personas de color reunidas en HFF 2018. Tras alrededor de una hora de conversación, cada mesa presentó sus palabras en el plenario. Luego se invitó a que un grupo de redactores tomara los temas que surgían con el fin de redactar la carta.

El sábado por la tarde, el equipo de redacción presentó ante el grupo un borrador de la carta profética e invitó al resto de los participantes a ofrecer sus comentarios y opiniones. La carta llamaba a MC USA a reconocer la diversidad existente y a aceptarla como un don. El primer borrador de la carta nombraba las diversas identidades que existen dentro del grupo reunido en HFF y en MC USA en general, incluyendo a las personas LGBTQ entre las identidades mencionadas. El momento para comentarios y opiniones se volvió tenso cuando algunas personas expresaron sus inquietudes respecto de la celebración y la plena inclusión de las personas LGBTQ en la vida de la iglesia. El equipo de redacción reiteró que su trabajo reflejaba lo que había sido identificado en las mesas y se comprometió a revisar la carta en base a los comentarios de los participantes.

De acuerdo a de León-Hartshorn, lo que se esperaba no era necesariamente que el grupo hablara con “una sola voz”, sino más bien que pudiese dirigirse a la iglesia y hablar entre sí con profundo amor y respeto.

“Creo que los momentos difíciles nos recordaron nuestra diversidad cultural, teológica y demás”, dijo Smucker. “Al principio, esto podría parecer una desventaja, en el sentido que nos amontonan a todos como personas de color, cuando existen tantas diferencias que van más allá del color de nuestra piel. Pero reconocemos que el problema del racismo en EE. UU. nos afecta a todos. Al confluir por solidaridad y necesidad, obtendremos fuerzas si trabajamos por lograr esto juntos”.

“Nuestra lucha conjunta es una tarea importante”, añadió Martín Navarro, asesor de mayordomía y representante financiero de Everence. “No podemos señalar una única declaración de identidad de talla única que nos describa a todos. Ahí está la belleza de este grupo. Tenemos la oportunidad de ser un modelo de lo que la iglesia menonita en general necesita —tener diversidad y aceptar las diferentes perspectivas. No es necesario estar de acuerdo en cada tema, pero sí deberíamos tener la capacidad de empoderarnos mutuamente para avanzar en esta tarea”.

Stanley Green, director ejecutivo de la Red Menonita de Misión y miembro del equipo de planificación de HFF, se dirigió al grupo el domingo. Según Green, experimentar el dolor y el esfuerzo de la tarde del sábado había sido difícil, pero no una sorpresa.

“La prueba será ver cómo avanzamos a partir de aquí”, dijo Green.

La versión revisada de la carta profética será enviada a los participantes de HFF para su aprobación; luego, el grupo planea publicarla para toda MC USA.

Mirando hacia atrás y hacia adelante

El domingo por la mañana, Carlos Romero, director ejecutivo de la Agencia Menonita de Educación y miembro del equipo de planificación de HFF, guió un tiempo de reflexión sobre la historia de HFF, comenzando por el primer encuentro, realizado en Tampa, Florida, en 2011. Según Romero, a veces es útil mirar hacia atrás para descubrir una forma de avanzar. También repasó los resultados de una encuesta de HFF llevada a cabo en septiembre, los cuales indicaron que la mayoría de los participantes pasados y actuales de HFF creen que el objetivo del encuentro debería ser desarrollar capacidades entre las personas de color y cultivar alianzas entre los distintos grupos culturales, étnicos y generacionales para lograr un empoderamiento recíproco.

Esperanza para un futuro incierto

Un frente frío pasó por San Antonio la noche del sábado, por lo que los participantes debieron abrigarse para ir al aeropuerto el domingo por la tarde y el lunes por la mañana. Muchos partieron sintiéndose motivados y desafiados, muchos se quedaron con preguntas pendientes y algunos se fueron decepcionados.

“Siento que estamos en un lugar de ambigüedad”, dijo Navarro. “Para algunos, estoresulta difícil, pero creo que es donde tenemos que estar para crecer. Vinimos a esta conferencia sin saber qué esperar y no nos fuimos con respuestas claras. Necesitamos aceptar nuestro futuro incierto y poner el foco en el presente”.

“Por lo general, sentí que las personas de color quieren permanecer juntas más allá de nuestras diferencias”, dijo de León-Hartshorn. “Me doy cuenta de que nuestros puntos de vista teológicos sobre la inclusión de personas LGTBQ parten de lugares distintos, pero si podemos seguir avanzando hacia un amor profundo entre nosotros como hermanas y hermanos en Cristo, eso mismo puede ayudarnos a dar un paso hacia ser iglesia juntos”.