Sociedad urbano-rural genera beneficios para toda la iglesia

Un programa agrourbano ha recaudado casi $5.5 millones en más de 40 años

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Por Carol Duerksen

Alan Entz de la Primera Iglesia Menonita de Newton, Kansas, un participante del programa Agri-Urban, alimenta al ganado de Agri-Urban. (Fotografía de Vada Snider)

Newton, Kansas (Iglesia Menonita de EE. UU.)—Alan Entz de la Primera Iglesia Menonita de Newton, Kansas, camina por el comedero, balde en mano, tratando de alimentar al ganado y posar de acuerdo a las indicaciones del fotógrafo. La cámara debe captar su rostro, el proceso de la alimentación y la marca sobre el novillo. Alan sonríe, echa el maíz y las letras “AU” grandes anuncian que los animales pertenecen al programa Agri-Urban (agrourbano).

“El programa Agri-Urban me permite hacer algo con lo que ya hago y donar dinero al Western District, a Bethel College y a la Iglesia Menonita de EE. UU.”, dice Entz. “La idea es simple: la gente urbana compra el ganado y los ganaderos lo alimentamos”.

Puede sonar simple, pero a comienzos de la década de 1970, cuando Elbert Koontz comenzó a venderle el sueño a los directivos de la Conferencia Western District (WDC, por sus siglas en inglés), hubo reacciones variadas. Algunos pensaban que podría funcionar durante un tiempo y luego se extinguiría. Otros no estaban seguros de por qué la conferencia debía estar “en el rubro de la ganadería”. Pero la idea tenía el potencial de ofrecerles un programa a los ganaderos y a los habitantes urbanos para que unieran sus fuerzas con el objetivo de recaudar fondos y así beneficiar a la conferencia.

Cuando llegó la hora de votar en el encuentro de la WDC de otoño de 1971, se aprobó con amplio margen y allí nació Agri-Urban. Más tarde, el comité que dirigía el programa decidió extender el plan para incluir a Bethel College, de North Newton, Kansas, y a la Iglesia Menonita de la Conferencia General. El granjero que vendía ganado de Agri-Urban podía designar a cualquiera de estas tres instituciones como destino de las ganancias. Aquellas que no se asignaban se dividían: la mitad iba a la WDC, y Bethel College y la Conferencia General recibían una cuarta parta cada una.

Cuarenta años después de que Agri-Urban comprara sus primeras cabezas de ganado, es difícil medir el impacto que el programa ha tenido en la gente involucrada en el mismo y en los ministerios que beneficia. Se han recaudado cerca de $5.5 millones; el programa se ha expandido para incluir granos; y varios miles de personas de Kansas y Nebraska han contribuido con fondos, han comprado certificados de alimentación, han alimentado ganado o han donado granos. Se ha vendido ganado vacuno, terneras lecheras y leche, cerdos y granos.

Actualmente, la mayor participación se da en las congregaciones menonitas de Zion (Elbing, Kansas) y Grace Hill (Whitewater, Kansas), al este de Newton. Herman Janzen, padre de Russ Janzen, de la Iglesia Menonita de Zion, fue uno de los primeros granjeros en participar, y Russ Janzen ha seguido alimentando entre 8 y 10 animales durante más de 20 años en su granja de Elbing.

“Cuando veo la marca de Agri-Urban en el ganado me detengo y pienso, porque mientras alimento a los animales recuerdo que lo recaudado con ese ganado proveerá de alimento para muchas mentes, cuerpos y almas”, dice Russ Janzen.

Dwight Flaming, de la Iglesia Menonita de Alexanderwohl en Goessel, Kansas, es otro ganadero de Agri-Urban de la segunda generación. Su padre, Randolf Flaming, era un lechero que se entusiasmó con el programa, aunque involucraba ganado vacuno.

“El ganado vacuno y el ganado lechero son criaturas completamente distintas”, dice Dwight Flaming. “Tenemos algunas historias con el ganado vacuno. Un año, uno que era salvaje escogió a mi papá de entre cuatro personas que estaban entre la hierba y cargó contra él a toda velocidad. Por algún motivo, cuando llegó hasta mi papá, siguió corriendo. Corrió más de siete kilómetros”.

Los participantes disfrutan de las actividades del día de granja anual en una granja cercana a Goessel, Kansas. (Fotografía provista por la Conferencia Western District.)

En 1996, Randolf Flaming era parte de una junta de Agri-Urban que tuvo un sueño. Con el deseo de darles a los niños la oportunidad de tocar a los animales de granja y oír historias de parte de la gente que cuida de ellos, los miembros de la junta pensaron en crear un “día de granja”. Consultaron a Maynard Knepp y Carol Duerksen de la Iglesia Menonita de Tabor (Newton) sobre la posibilidad de ser anfitriones del evento en su granja ubicada entre Goessel y Hillsboro, Kansas. La granja ya era el hogar de una cantidad de animales y ofrecía árboles con sombra, espacios abiertos y corrales para albergar a más animales. La pareja estuvo de acuerdo y el 7 de septiembre de 1996, más de 500 personas participaron del primer día de granja anual.

“El día de granja ayuda a promover lo que hacemos, y por lo general recaudamos alrededor de $2,000 ese día”, dice Entz, ya en su noveno año con la junta de Agri-Urban y en su quinto año como presidente. “Pero es más que eso. Es uno de los acontecimientos destacados del año para muchos niños y sus familias. Luego del primer evento allá por 1996, una niña le preguntó a sus padres si podía regresar al día siguiente porque era lo más divertido que podía imaginar hacer. Sé que eso es lo que les pasó a los niños en todos los días de granja desde entonces”.

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Traducción: Alex Naula, Zulma Prieto

Imágenes disponibles:

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Alan Entz de la Primera Iglesia Menonita de Newton, Kansas, un participante del programa Agri-Urban, alimenta al ganado de Agri-Urban. (Fotografía de Vada Snider)

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Los participantes disfrutan de las actividades del día de granja anual en una granja cercana a Goessel, Kansas. (Fotografía provista por la Conferencia Western District.)

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  1. Wish my father had lived to see this one ~ M. Morrow-Farrell, Philadelphia, PA.

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